Querido doctor Julián Huxley:
Como ando constantemente de un lado para otro, nunca recibo
el correo a tiempo. A no ser por su carta a Pandith Nehru, en
la que se refiere a la que me dirigió a mí, podría
no haber recibido la suya. Pero veo que usted ha dado las personas
a quienes se ha dirigido tiempo suficiente para que puedan contestar.
Escribo ésta en un tren en marcha. Mañana cuando
llegue a Delhi será copiada a máquina.
Me temo que no pueda darle nada que se aproxime al mínimo
que usted indica. Lo cierto es que no tengo tiempo para hacer
este esfuerzo. Pero todavía es más cierto que
leo muy poca literatura pasada o presente, aunque me encantaría
poder leer algunas de las obras maestras. Viviendo como vivo
desde mi juventud una vida turbulenta, no he tenido tranquilidad
para dedicarme a la lectura.
De mi ignorante pero sabia madre aprendí que los derechos
que pueden merecerse y conservarse proceden del deber bien cumplido.
De tal modo que sólo somos acreedores del derecho a la
vida cuando cumplimos el deber de ciudadanos del mundo. Con
esta declaración fundamental, quizás sea fácil
definir los deberes del Hombre y de la Mujer y relacionar todos
los derechos con algún deber correspondiente que ha de
cumplirse. Todo otro derecho sólo será una usurpación
por la que no merecerá la pena luchar.
Suyo afectísimo,
M. K. Gandhi