Pacifistas sin FronterasPensamiento PacifistaLíderes pacifistasDocumentosContáctenosColaboradores

 

Cumbre Mundial de Paz


Precumbre Mundial de Paz FSM Caracas 2006


 

Inicio > Cumbre Mundial de Paz


Inscripciones abiertas a la cumbre

Todos aquellos interesados en aportar parte de sus capacidades mágicas, heroicas e inventativas al proceso de la cumbre pueden inscribirse en esta la página de pacifistas sin fronteras en el link de inscripciones.

 

"Since wars begin in the minds of men, it is in the minds of men than defences of peace must be constructed" - Constitution of UNESCO, 1945


ANTECEDENTES

En 1945, después de resolver el reparto del mundo con decenas de millones de muertes, destrucción sin precedentes y horror nuclear, la Carta de Naciones Unidas afirmó en su preámbulo "Nosotros, pueblo de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra (...) y a instaurar métodos que garanticen que no se recurrirá a la fuerza de las armas salvo en aras del interés común(...) hemos decidido asociar nuestros esfuerzos para realizar estos designios." El articulo 1 de la Carta señalo: "Los propósitos de la ONU son: Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz. (...) fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el principio de igualdad de derechos, realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales, y servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones para alcanzar estos propósitos comunes."

Después de la suscripción de la Carta el mundo sufrió guerras de agresión, guerras coloniales, guerras fronterizas, guerras étnicas y guerras civiles. En el último decenio ha habido millones de víctimas en el holocausto de la guerra.

El fin de la guerra fría con la desestructuración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no condujo en absoluto a la anhelada desaparición de la carrera armamentística. La doctrina de la Mutua Destrucción Asegurada que prevaleció durante el mundo bipolar produjo la dudosa hazaña de acumular suficiente potencial destructivo para arrasar no una, sino muchas veces cualquier vestigio de vida en la tierra.

Después del fin de la URSS y la era del equilibrio militar y la "disuasión recíproca" ingresamos a un mundo dominado por una triunfante potencia hegemónica con un poder armamentístico sin precedentes históricos.

Los atentados del 11 de septiembre del 2.001 dispararon un aumento del gasto militar estadounidense en el orden de los 48.000 millones de dólares en el periodo 2.002-2.003, previendo alcanzar los 470.000 millones de dólares de presupuesto militar en el 2.006 -2.007.

Esta descomunal inversión en armamento significa en sí misma una negación de la paz mundial: las armas solo tienen una función y es imposible ingresar en una carrera productiva de armas sin que ellas sean utilizadas. Cuando se considera el hecho de que tan solo con una parte del colosal presupuesto de armamento se podrían solucionar las profundas crisis de hambre, salud y educación en el mundo, no es difícil concluir que la lógica armamentística responde a la necesidad de mantener con el uso de la fuerza un sistema de dominación mundial en el que las ínsulas de opulencia y despilfarro insostenible están conectadas a los océanos de pobreza y necesidad, acelerando una ciega dinámica autodestructiva.

El presupuesto militar aumenta en gran parte de las naciones llamadas civilizadas y en el sur las guerras tantas veces fraticidas toman el carácter de pequeños conflictos internos pero no por ello menos sangrientos o destructivos.

No deja de ser alarmante que la historia humana este plagada de conflictos bélicos que muestran cómo la razón todavía no reina en la forma de actuar de políticos y estados.

La carta de Mahatma Gandhi al director general de la UNESCO durante el proceso de formulación de los Derechos Humanos es todavía un testimonio clave para comprender el camino hacia la paz y la relación directa de esta con derechos y deberes.

 

Subir