JUSTIFICACIÓN
El mundo actual vive momentos de violencia
e injusticia que muestran la urgencia de llegar a crear
visiones de largo plazo que orienten el desarrollo. Visiones
de una comunidad internacional en donde prevalezcan los
valores éticos y se alcancen los compromisos para
solucionar los problemas más acuciantes de la sociedad
actual. La estadísticas de la violencia y la guerra
son muestra rotunda del dominio del pensamiento bélico
y violento en la sociedad.
Las metas del milenio propuestas por
Naciones Unidas serán posibles de alcanzar en la
medida en que el compromiso sea compartido y se orienten
las acciones desde una ética de la responsabilidad
que sea la base y fundamentación de una visión
humana de la globalización, del crecimiento económico
y de la reducción de la pobreza, la violencia y
el deterioro ambiental. Esta ética debe alimentar
las acciones de justicia social y buscar que, en el camino
de un mundo mejor, se logre esa alianza tantas veces postergada
entre el interés público y el interés
privado, entre los países del norte más
desarrollados y los del sur que avanzan entre conflictos
e injusticia buscando una salida a sus problemas cruciales.
La Cumbre Mundial de Paz y el proceso
que conduce a ella es ese escenario de construcción
colectiva, conjunta de una visión de un mundo más
justo, menos violento y en donde la ética y los
derechos humanos sean los cimientos de la vida y futuro
de los niñas y niños de todas las razas,
todas las religiones y todas las tendencia políticas
y culturales que habitan los cinco continentes. África,
Asia, América, Europa y Oceanía se integraran
en una visión colectiva y democrática del
futuro deseado.
Realizar esta Cumbre Mundial de Paz tiene
múltiples significados e impactos para una sociedad
como la colombiana y una ciudad como Bogotá. Su
alcance es infinito y su horizonte plural y diverso. La
ciudad como Capital Mundial de la Paz puede ser para muchos
una imagen osada o si se quiere utópica pero sus
beneficios serán de largo alcance y cambiaran la
imagen de la ciudad para el mundo.
La Cumbre Mundial de Paz y el proceso
de capital Mundial de la Paz promocionarán el encuentro
de muchas colombianas y colombianos, organizaciones e
instituciones, una movilización amplia de ciudadanos
que conducirá a una proyecto país en paz
y a un aporte desde la ciudad y con el esfuerzo de todos
para la promoción y desarrollo de un cultura de
paz planetaria.
Trabajará para que el proceso
sea un compromiso de los ciudadanos colombianos con la
sociedad colombiana y con el mundo. Es un alianza colombiana
por la paz mundial en donde el liderazgo del proceso será
ejemplo de dialogo, reconciliación y búsqueda
colectiva de soluciones.
Ese liderazgo de la sociedad colombiana
en su proceso de vinculación de la diversidad del
mundo y de las experiencias que con éxito han manejado
la vida en comunidad buscará, sin discriminación,
la inclusión de todos y todas, a lo que se constituirá
el evento mundial más importante de comienzos de
siglo.
Así mismo la se constituirá
en un escenario que favorece la promoción de la
ciudad como un espacio cultural de convivencia pacifica,
de cultura democrática y de reconciliación
entre todas las diferencias. Bogotá, al recibir
un sin número de ciudadanos y ciudadanas del mundo,
se constituirá en un punto referencia obligado
de todos los medios de comunicación que durante
cinco días y para siempre, en tanto los alcances
del post evento se constituyan en alianzas de largo aliento
por la paz y la justicia en el mundo.
La capital de Colombia busca con este
proceso ser eje de discusiones y diálogos, acuerdos
y compromisos entre todas y todos los que reconocen la
importancia de construir un mundo justo y en paz. Desde
un país en conflicto se abren las puertas para
pensar la guerra y sus causas, sus soluciones y las posibles
rutas a seguir en asuntos tan específicos como
el conflicto colombiano.
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