LA CRISIS ALIMENTARIA GLOBAL URGE
LA PUESTA EN PRÁCTICA DE UN SISTEMA DE GOBERNANZA
DEMOCRÁTICA MUNDIAL
Los abajo firmantes, a iniciativa del
Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil –UBUNTU,
queremos mostrar nuestra profunda preocupación
y más enérgica protesta por haber llegado
a una situación tan grave como previsible en un
tema crítico como es el de la alimentación
de la población mundial. Dicha situación
pone de manifiesto el fracaso – en los aspectos
financiero, medioambiental, cultural y moral – del
actual sistema económico, que ha sustituido los
valores universales por las leyes del mercado, y que refleja
la debilidad de las Organizaciones Internacionales, causada
por la falta de apoyo de los países más
poderosos.
En efecto:
- En julio de 2002, en un comunicado
individual de Federico Mayor emitido en el contexto
del Foro UBUNTU tras la celebración de la 2ª
Cumbre Mundial sobre la Alimentación Humana –uno
de tantos antecedentes de la próxima Cumbre Mundial
sobre Seguridad Alimentaria de la FAO en junio de 2008–
se decía, entre otras cosas:
1. Se ha producido una situación
que apela a nuestras conciencias: cuando mueren decenas
de miles de personas por hambruna todos los días,
en esta 2ª. Cumbre Mundial no se lograron adoptar
las medidas necesarias para erradicar este auténtico
“genocidio silencioso” ni los países
más desarrollados mostraron la voluntad política
que se requiere para combatir las causas que lo originan.
… ¿Cuántas mujeres, niños
y ancianos morirán por las decisiones no tomadas?
2. Centenares de millones de seres humanos pasan hambre
actualmente. Mientras los países más
poderosos incrementan las inversiones en armamento,
gastos militares y de seguridad internacional, se
niega a esta parte tan importante de la Humanidad
los recursos de toda índole –incluidas
la formación, conocimiento y tecnologías
apropiadas- necesarios para su supervivencia.
3. Mientras las regiones más favorecidas protegen
su producción agrícola con enormes recursos
financieros, los países empobrecidos se ven
forzados a liberalizar sus mercados agrícolas.
Las políticas de ajuste del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y la liberalización del
comercio mundial promovida por la Organización
Mundial del Comercio (OMC) han conducido a la mayor
parte de estos países a reducir sus aranceles
agrícolas y sus subsidios a los productores,
afirmando que el mercado debe de ser quien solucione
sus problemas.
4. Ninguna Nación está exenta de responsabilidad:
es inadmisible que se transfieran “al mercado”
deberes morales y responsabilidades políticas
que corresponden a los gobernantes democráticos.
La necesidad urgente de unos códigos de conducta
mundiales en el marco jurídico - ético
de unas Naciones Unidas debidamente reformadas, es,
por cuanto antecede, una imperiosa exigencia.
. ¿Qué venía sucediendo
y que ha sucedido desde entonces?
- La población mundial no cesa
de aumentar – aunque con mayor moderación
en los últimos años – y, en consecuencia,
sigue y seguirá aumentando en el mundo la necesidad
de alimentos. El aumento de población se produce
fundamentalmente en el sur, donde mayor es la demanda
actualmente y donde, por lo tanto, también lo será
en el futuro. A este respecto,
a. El fuerte crecimiento económico
de algunos países emergentes ha producido un
lógico y brusco incremento de la demanda de cereales
asociada al aumento del consumo de carne, leche, huevos
… , es decir, asociada a un mayor desarrollo.
Esta contribución a la demanda global de cereales
supone un aumento de presión sobre este mercado,
que necesita, claramente y sin demoras, una regulación
a escala mundial.
b. El incremento no satisfecho de la demanda de alimentos
en el sur se traducirá, a buen seguro, en más
frustración y radicalización, dando pie
a nuevas oleadas de emigración.
c. En cualquier caso, la actual crisis alimentaria denota
que se están alcanzando límites de explotación
de algunos de los recursos del planeta, hecho que confirma
la apremiante necesidad de un cambio radical, principalmente
en el norte, de las actuales pautas insostenibles de
producción y consumo.
- La práctica totalidad de la tierra utilizable
con fines agrícolas ya se está empleando,
y por lo tanto, sólo tecnologías “limpias”
y renovables de aumento de la productividad podrían
contribuir a incrementar la producción agrícola
local y global. Pero en torno a estos aspectos, se han
producido fenómenos relevantes que han contribuido
a empeorar la situación.
a. Durante las últimas décadas,
la globalización económica neoliberal,
guiada por el FMI, el Banco Mundial y la OMC, ha exigido
a los países del sur la implementación
de políticas de privatización y liberalización
de los mercados, en competencia totalmente desigual
con los países del norte (que, en cambio, mantenían
y mantienen sus subsidios agrícolas, incluidos
los relativos a las exportaciones de excedentes), hecho
que ha debilitado enormemente las agriculturas del sur
del mundo. En el embate, pues, además de perder
a escala internacional, se han visto desmanteladas las
agriculturas de subsistencia local. El resultado, el
peor de los posibles: más hambre local –
global. Es hora de pedir responsabilidades políticas
por haber originado situaciones de esta naturaleza.
b. En relación con otra crisis mundial, la de
la energía, importantes países productores
agrícolas vienen practicando una creciente utilización
de tierras y productos agrícolas que no se destinan
a fines alimentarios para la obtención de biocombustibles.
Los abajo firmantes consideramos que, ante temas de
esta naturaleza, la Humanidad debe dotarse de mecanismos
globales de arbitraje y decisión, cuyo alcance
vaya más allá de los mecanismos en manos
de los Estados, dado que se trata de políticas
muy proclives a tener impactos de particular sensibilidad
a escala planetaria.
- Los precios de los productos agrícolas han sufrido,
sobre todo en estos dos últimos años, un
crecimiento espectacular que ha contribuido a empeorar
la situación. Los principales motivos pueden resumirse
así:
a. Crisis mundial de la energía,
en especial del petróleo, con gran incidencia
en los precios de la producción y transporte
de alimentos. Además, durante años las
grandes compañías petroleras no sólo
han ocultado los efectos del excesivo consumo sobre
el medio ambiente sino que han puesto todo tipo de cortapisas
a las fuentes limpias y renovables de producción
de energía. En cualquier caso, los precios seguirán
aumentando en la medida en que la deslocalización
agrícola forme parte del proceso de globalización.
La insostenibilidad del modelo agrícola mundial
actual es evidente.
b. Como efecto “colateral”,
la crisis financiera atrae a los inversores hacia los
mercados agrícolas, de mayor estabilidad, obteniendo
beneficios gracias a la compra especulativa de contratos
de futuro que venden después a precios más
caros ante el incremento de la demanda. Dado el encarecimiento
actual y futuro de la oferta agrícola, esto genera
más hambre en el mundo. Es evidente que, al igual
que con la crisis financiera, la regulación política
mundial de los mercados globales se hace indispensable.
Ante este panorama desolador y complejo,
con múltiples factores interrelacionados e incertidumbres,
los abajo firmantes creemos que sólo la urgente
puesta en práctica de un sistema de Gobernanza
Democrática Mundial puede poner a la Humanidad
en condiciones de dirigir democrática y responsablemente
su destinos en el planeta y, concretamente, de satisfacer
sus necesidades básicas de alimentación.
Este sistema, de acuerdo con lo que preconizamos desde
la Campaña Mundial para una profunda Reforma del
Sistema de Instituciones Internacionales, debe contribuir
a fortalecer el sistema de las Naciones Unidas, refundando
las otras organizaciones financieras, económicas
y comerciales en su seno, y dotándolas de los recursos
humanos y financieros necesarios para poder atender los
desafíos que afrontamos en la actualidad. En concreto,
es necesario que dicho sistema:
1. Tenga la capacidad de poner en práctica
decisiones globales en un marco realmente democrático.
La producción y utilización de biocombustibles,
la regulación de los distintos mercados globales,
etc., no pueden continuar dependiendo únicamente
de decisiones estatales, o peor aún, de los mercados
de los países más prósperos y poderosos.
2. Dé prioridad, discriminando positivamente,
a los intereses de los más pobres y necesitados
del planeta, que son la inmensa mayoría de los
habitantes de la Tierra. Ello supone impulsar un nuevo
modelo, mucho más localizado y sostenible –
social, ambiental y económicamente – atendiendo
en primer lugar a los países menos desarrollados
del mundo, en todo lo que se refiere a la producción
y comercio agrícola.
3. Nazca de una profunda reforma de las Organizaciones
Internacionales actuales que, entre otras cosas, suponga:
3.1. El final de la preponderancia
de unas Organizaciones Internacionales (las controladas
por los países más ricos del mundo)
sobre otras. Así, en el ámbito esencial
de la alimentación las políticas del
FMI, el Banco Mundial y la OMC no pueden seguir imponiéndose
a las de la FAO.
3.2. Que los entes competentes de Naciones Unidas
– la FAO, el Fondo Internacional para el Desarrollo
Agrícola (IFAD), el Programa Mundial de Alimentos-
tengan la coordinación, el marco competencial
y la dotación de recursos necesarios para,
en primer lugar, hacer frente a las situaciones de
emergencia actuales y, en segundo lugar, poner en
práctica las políticas que se requieran,
a medio y largo plazo, para resolver los problemas
de fondo.
3.3. Que no se desaproveche la nueva oportunidad que
supone la revisión del Consenso de Monterrey
sobre Financiación para el Desarrollo para
definir e implementar, justamente y sin mayor dilación,
un sistema de financiación para el desarrollo
que sea transparente, predecible, sostenible y que
permita alcanzar los objetivos de desarrollo que la
Humanidad requiere con apremio.
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