John Lennon
Desde 1940, cuando nació en Liverpool a las 6:30 de la
tarde, John Lennon había mostrado tener el espíritu
del revolucionario y la fragilidad de poeta. El primero lo hacía
peligroso, el segundo lo hacía peligrar.
Paradojas de la vida, ambos rasgos lo harían morir asesinado
40 años después en New York el lugar que él
había elegido para vivir en paz.
Lennon, siempre estuvo consciente de la posibilidad que algo
así podría ocurrirle. En 1975 diría:
"Lo que me preocupa es que un día vendrá
un estúpido y sabe Dios qué pueda pasarme. Una
vez estábamos en Texas durante una gira americana. El
avión recibió varios disparos. Puede que fuera
un novio celoso u otra cosa. Pero en América nunca se
sabe. Siempre con sus pistolas, como una pandilla de cow-boys.
Piensan que las pistolas son las extensión de sus brazos".
Y uno de esos cow-boys llamado Mark David Chapman, le dispararía
en la espalda 5 balas de calibre 38. Quizá para hacer cumplir
a John su último deseo: morir antes que Yoko Ono.
O para confirmar al asesino lo que había escrito el propio
Lennon en una de sus canciones, que "la felicidad era como
un arma caliente, que cuando la tienes en tus manos y sientes
el gatillo en tus dedos sabes muy bien que nadie te puede hacer
ningún daño.
O para contradecir al mismo John, que creyéndose protegido
por la felicidad que sentía en ese diciembre de 1980 había
firmado un autógrafo a su asesino dos horas antes. Tal
vez su asesinato era el testimonio final de una de sus últimas
composiciones, la que había dedicado a su hijo Sean y en
la cual le decía que la vida era lo que ocurría
mientras estabas ocupado haciendo otros planes.
PUEDES DECIR QUE SOY UN SOÑADOR, PERO
NO SOY EL ÚNICO.
Siempre lo había dicho; aquel niño que se creía
diferente, aquel joven que no quería ser manipulado o aquel
hombre que quería lograr la libertad a toda costa. Su espíritu
crítico se manifestaba constantemente, su sentido del humor
y su postura irónica y contestaria se reflejaba en su música
y en sus actos, muchos de ellos generadores de polémicas
mundiales.
En una ocasión la tradicional sociedad inglesa se consternó,
cuando en 1963 ante la presencia de la Reina madre, él
dijo en una de sus presentaciones: "En el próximo
número quiero que todos permanezcáis juntos. Que
aplaudan los que están en las localidades baratas, los
demás pueden hacer sonar sus joyas".
En otra, el mundo católico se estremeció cuando
afirmó que eran mas populares que Cristo y la conservadora
Europa no vio con buenos ojos que en 1969 estableciera en el Hotel
Hiltón de Ámsterdam la Cama de la Paz. En aquella
ocasión dio junto con Yoko una rueda de prensa en pijama,
para frustración de los periodistas que pensaban que iban
a verlos hacer el amor en público. Fue un acto de crítica
al poder contra el cual siempre había luchado y considerado
como el manipulador número uno. "Es un asesino
despreocupado y le tiene sin cuidado que los estudiantes o el
Black Power sean asesinados. Disfruta con ello. Y si el conejo
se aleja unos cuantos kilómetros, no importa, lo cogerán".
John tenía claro que el hombre no podría ser libre
mientras permanecieran las instituciones impuestas por el sistema.
La alternativa era, o cambiar radicalmente esas instituciones
(la familia, la propiedad, la democracia) o abolirlas, como en
el caso de la guerra. La lucha era contra el poder que quería
mantenerlas intactas. Para él "la causa de los negros
no era diferente de la de los judíos, ni la de del comunismo.
Es el mismo juego".
En la concepción de Lennon la historia había mostrado
que era un proceso de destrucción y construcción
y que la manera de mantener lo que hubiese construido era por
la fuerza.
Se negaba a aceptar que esa fuera la única forma de sociedad.
Al poder -decía- le gusta infiltrar juegos de guerra y
quieren hacer pensar que la única vía es la violencia
y agregaba "durante dos millones de años hemos
tenido violencia de manera que, ¿qué error puede
haber en ensayar la paz para cambiar?".
Musicalmente Lennon era consecuente con su forma de pensar. Desde
un principio las letras de sus canciones mostraban esas preocupaciones
y su crítica era en múltiples sentidos.
En Strawberry Fields Forever (1967) por ejemplo, y a manera de
provocación decía "vivir es fácil
con los ojos cerrados. Distorsionándolo todo".
Así fue como expresó lo que sentía de mucha
gente que lo rodeaba. De gente cuya preocupación era el
dinero o la fama. Aún después de haber logrado ser
millonario en muy poco tiempo y bastante joven sus raíces
parecían inamovibles.
En 1969 compone "Give peace a chance" y en 1971 "Imagine",
dos canciones en las cuales expresa su principal reto: lucha contra
la guerra.
 |
Imaginen que no hay cielos
Es fácil si lo intentan
Que no hay infiernos, abajo
Y sobre nosotros sólo el cielo.
Imaginen que no hay países
Es muy difícil hacerlo
Que no haya nada por lo que valga
La pena matar o morir
Que no hay religiones.
Imaginen a todos los pueblos
Viviendo la vida en paz
Puedes decir que soy un
Soñador, pero no soy el único.
Espero que algún día te nos unas
Y así el mundo será uno.
Imaginen que no hay propiedades,
Me pregunto si puedes hacerlo.
Imaginen a todos los pueblos
Compartiendo el mundo
Espero que algún día te
nos unas y así el mundo
será uno solo.
|
Así como la paz fue una de sus obsesiones, su escepticismo
lo hacía pensar que ni las ideologías tradicionales,
ni los héroes o dioses pasados podían ser una solución.
En su canción "God" lo expresaba:
No creo en Cristo
No creo en Hitler
No creo en Kennedy
No creo en Beatles
No creo en Yoga
No creo en Elvis
Solo creo en mí
Yoko y yo
El sueño se acabó
Que puedo decir
Ayer yo era un soñador
Ahora he vuelto a nacer
el sueño se acabó.
Un luchador de grandes causas (las mujeres, los trabajadores,
la paz, el medio ambiente), todas ellas fueron objeto de sus canciones.
Muchas desconocidas para el gran público de ese entonces
y que podrían ser por las cuales John Lennon logró
ser uno de esos mitos de la época.
The Working Class Hero, Insolation o The Woman is the Nigger of
the World, son poemas en el mas bello sentido de la palabra. Ni
canción protesta, ni canción panfletaria.

Canciones con el sello particular: la estética al servicio
de las causas perdidas, la belleza utilizada para seducir al hombre
hacia sus compromisos olvidados, la honestidad como una forma
de vida, la alucinación como manera de encuentro consigo
mismo.
La crítica de Lennon alcanzaba a los Beatles, exponía
"Grandes y jodidos bastardos, eso es lo que éramos
los Beatles, el hecho es que para hacértelo bien tienes
que ser un bastardo y los Beatles en ese entonces éramos
los bastardos más grandes de la historia".
Eran sus afirmaciones para destruir un mito que él nunca
compartió. Su separación de los Beatles, era una
decisión que le permitiría alejarse de ese mundo
que ya conocido, no significaba nada.
Sobre otro mito, los años sesenta, afirmaba que "habían
mostrado las posibilidades y responsabilidades que todos teníamos.
No fueron una respuesta. Nos dieron un destello de posibilidades".
Paco Ibáñez, otro juglar, en su último concierto
en el Teatro Colón de Bogotá dijo: "La revolución
la piensan los locos, la hacen los valientes y la aprovechan los
mediocres".
Lennon tenía todo de loco y mucho de valiente. Parodiando
a Ibáñez, con la muerte de John Lennon ya no hay
locos en el mundo y muchos aprovechan ahora la revolución
que él mismo cantó, soñó y, por qué
no, disfrutó.
Guillermo Solarte
|